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viernes, 23 de diciembre de 2011

Milagro y Vida

Estas son las palabras que mis familiares y amigos han elegido como estímulos para crecer: Confianza, Mundo, Magia, Amor, Superación, Luz, Dinero, Esperanza, Felicidad, Alegría, Paz, Sonrisa, Sorpresa, Optimismo e Ilusión.

Se me ocurre que podría sustituirlas sólo por dos: Milagro y Vida.

Precisamente las dos palabras que a mi modo de ver mejor definen la Navidad.

Al llegar esta fechas siempre hay alguien que dice: A mí estas fiestas no me gustan... me entristecen... son artificiales... excesivamente almibaradas... reflejan un consumismo exagerado etc, etc.

¡Paparruchas! Meras excusas para no enfrentarnos a la Vida.

La historia de la Navidad es muy sencilla: "¡Alegraos! Os ha nacido el Salvador".El pesebre, la mula, los ángeles, los magos, los regalos, los villancicos, las campanas, las grandes cenas y etc,etc. Lo que queramos poner a continuación, son añadidos.

Todo aquello que nos libere, que nos ayude a ser mejores, a superar nuestro miedos a renovarnos, a volar; eso, y sólo eso es Navidad.



Queridos amigos os deseo que el Mensaje de Renovación y Esperanza de la Navidad se transforme en alas que os hagan volar tan alto que os permitan alcanzar vuestros mejores sueños.

Feliz Navidad

martes, 9 de noviembre de 2010

Cada cosa a su tiempo

Ayer salí de compras y me sorprendió el comprobar que en muchos centros comerciales ya están puestos los adornos navideños. ¡Qué barbaridad! Creo que este año se han pasado un poco, me dije.
Al mismo tiempo recordé que cuando estuve en China, en agosto de hace cinco años, quedé horrorizada al ver que en muchos establecimientos había árboles de Navidad y todo tipo de adornos expuestos, como si se tratara de lo más natural del mundo. No es que se hubieran adelantado, es que no se molestaban en quitarlos de un año para otro. Al preguntarle a la gente qué por qué tenían los adornos navideños puestos en pleno verano, nos contestaban con una inexpresiva sonrisa: Como son tan bonitos queremos lucirlos durante todo el año ¡Claro! no iban a decirnos, que si guardaban las estrellas, los angelitos, las campanas, etc, no habría manera de que los ingenuos occidentales cayésemos en las garras de ese mercantilismo voraz que nos acecha por todas partes.
¡Me encantan las fiestas! Cada vez intento vivir con mayor intensidad las tradiciones. Me vinculan al pasado, y al mismo tiempo me ayudan a ser más consciente del presente, a vivir con autenticidad los pequeños detalles, hacen que me sienta parte de la rueda de la vida, me transmiten serenidad.
Los ritmos y las cadencias, son importantes. No me gustaría vivir en una eterna primavera. Adoro los cambios de las estaciones. Por esta razón me parece esencial mantener "el tempo".
Primero celebraré el primer domingo de adviento, y ese día no comeré turrón, no, todavía no toca. Colocaré la corona de adviento y conforme vayan pasando los sucesivos domingos, iré encendiendo una a una sus cuatro velas.
Luego vendrá la constitución y ese día tampoco comeré turrón, no, todavía no toca. Ese día repasaré la carta magna y escudriñaré entre las distintas editoriales de los periódicos buscando alguna luz para esta España nuestra.
Después celebraré "La Inmaculada o La Purísima" y le mandaré un beso especial a mi querida mamá, y rezaré la Salve y prepararé una comida muy rica, con un mantel muy bonito y a lo mejor busco azucenas para adornar la casa, pero tampoco ese día comeré turrón; no, todavía no toca.
Así seguiré disfrutando de los distintos acontecimientos que me vaya regalando la vida hasta el día de Noche Buena. Ese día cantaré Villancicos, prepararé una cena fantástica, recordaré el mensaje de amor y de paz de Dios en la tierra, y comeré mazapán y turrón, porque ese día sí, ¡Por fin, ya toca!
Y al terminar la Navidad diré: ¡Lástima! Qué poco han durado este año las fiestas. Y una vez más, el 7 de enero, mientras voy guardando los preciosos adornos navideños, escucharé un último villancico, y haré que suene muy bajito, porque ya no toca.
Cada cosa a su tiempo.

domingo, 20 de diciembre de 2009

Ritos y Esperanza

"...En la tierra comenzó una época de frío y tinieblas. El hermoso jardín de otro tiempo desapareció y toda la superficie quedó cubierta de hielo.
Los hombres se estremecieron. Los seres mágicos huyeron y con ellos las canciones y la alegría. Las hadas, no podían regresar, porque debido a la profunda oscuridad que lo envolvía todo, les resultaba imposible localizar el planeta.
En cuanto los hombres fueron conscientes de la ruina en la que se había convertido la tierra, la consternación y el miedo del primer momento, se transformaron en desesperación. Para ellos todo estaba perdido..."
"...El cuarto domingo de adviento, los niños brincaban de alegría y se afanaban envolviendo las coronas con lazos rojos como muestra de amor. Al final de este día, en todos y cada uno de los hogares, lucían ya cuatro velas, que iluminaban hasta los lugares más recónditos del planeta.
Aunque la luz de las velas era débil, fue suficiente para alertar a las hadas..." (El Dragón y la luz. Mercedes Moral)

Creo que no es bueno para el corazón prescindir del sentido trascendente de la existencia. Si no dejamos espacio en nuestra vida para el espíritu, tarde o temprano terminaremos creyendo que todo está perdido. Por eso me gusta la Navidad. Porque está llena de ritos que nos invitan a mirar más allá de lo material, a creer que los milagros son posibles, que hay un lugar en el mundo para el amor y los sueños.